¿En serio esperaba alguien una reacción distinta a la que nuevamente nos ha dado la clase política a una propuesta de Reforma Política enviada por el Ejecutivo? Es como si esperásemos que los dueños de un circo aplaudieran el hecho de que se prohiban los payasos.
Una vez mas y con gran frustración constatamos que los políticos solo viven para cuidar sus propios intereses; bajar el número de pluris...impensable!; reelección de legisladores...por ningún motivo!; candidaturas independientes...no pasarán! dicen las voces patriotas del congreso; pues claro es como decir: estamos de acuerdo con que nos quiten poder y prebendas a nosotros y a nuestros honorabilísimos partidos.
Las perlas verbales de los protagonistas son tan retrógradas como previsibles: Bety Paredes (la feminista que avaló la criminalización de mujeres que abortan) nos explica como la reducción de pluris va contra el interés de los mexicanos; Paco Rojas nos explica como la rendición de cuentas de los gobernadores no debe ser tocada ni con el pétalo de una rosa. Y le pregunto al diputado, mas allá de la forma de gastar los dineros en los gobiernos estatales; que le hubiera pasado al gober precioso si el caso de sus infames conversaciones telefónicas hubiera sucedido en cualquier país medianamente democrático; estaría enjuiciado y sin chamba.
Si el presidente se defiende o defiende su propuesta le dicen intolerante, regresivo y autoritario (que tolerantes), todos pueden opinar menos él sobre su propia propuesta; ¿y los ciudadanos? la torpeza mas grande de los legisladores, radica en que no están leyendo las encuestas o no las quieren ver: la ciudadanía repudia a sus diputados y senadores, no les cree, no se sienten representados, perciben que no trabajan, que no construyen acuerdos, que no legislan los temas relevantes del país y que las decisiones que toman benefician a sus grupos y no a la gente. Entonces como ciudadanos ¿qué nos queda? el descontento es evidente pero por muchos años y varias legislaturas nos han ignorado por completo.
Los ciudadanos tenemos que tomar las riendas para forzar los cambios, iniciativas como el voto blanco o anulado, y la exigencia del referéndum (ver blog sobre referéndum del 8 de diciembre pasado) son el camino. El voto en blanco verdaderamente causó urticaria en la clase política, el mensaje es: no sirven, no tienen legitimidad, se quedarán solos con votos de mil pesos de costo. El referéndum con la reglamentación del caso es lo único que nos permitirá zanjar las eternas, estériles y artificiales polémicas que los políticos montan cada vez que alguien busca un cambio a la modernidad y nos permitirá como país, tomar decisiones eternamente postergadas. El prócer de la patria, el priista, perredista, foxista, petista, echeverrista, diazordacista, cardenista y pejista; Porfirio Muñoz Ledo dice que el referéndum es un peligro... peligro para él y sus compinches, pues en una consulta a la ciudadanía sobre la permanencia de los pluris, de partidos familiares, de transparencia, de rendición de cuentas; les resultaría un muy mal negocio, pero con un instrumento así, la sociedad mexicana y el país podrían ponerse en marcha hacia el progreso y el mejoramiento de la calidad de vida de la gran mayoría.
jueves, 28 de enero de 2010
Obvias reacciones a la Reforma Política
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